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Juan Fernández: su historia contada por Benjamín Vicuña Mackenna


En 1859 Benjamín Vicuña Mackenna comenzaba su destierro. La barca inglesa Luisa Braginton, era el nombre de la prisión flotante que albergaba a los exiliados de la llamada "Revolución del Colihue". En una fría mañana de marzo, oyeron los tripulantes el grito "¡Tierra!, ¡Tierra!".

Estaba a la vista el archipiélago de Juan Fernández, "la isla misteriosa i querida de todos, que fué en la infancia el asiento de la primera emoción [...] de la primera lágrima, la tierra de Robinsón Crusoe i sus mil leyendas, fantasías y recuerdos" (Vicuña Mackenna, 1833: p.11).

Vicuña Mackenna se sentía atraído por "la historia de ese peñón azotado por las olas del Pacífico, nido de piratas, plaza de guerra, hogar de desterrados, y, por encima de todo ello, escenario probable de más extraña y peregrina aventura" (Donoso, 1925: p.465)

Desde entonces Vicuña Mackenna se hizo el propósito de escribir algún día la historia verdadera de la isla. Durante veinticuatro años estuvo recopilando datos y documentos, escribiendo y redactando borradores, hasta que en 1883 publicó el libro Juan Fernández: historia verdadera de la isla de Robinson Crusoe por Benjamín Vicuña Mackenna.

La importancia de este libro radica en que fue uno de los primeros trabajos históricos sobre el archipiélago, transformándose en texto de consulta obligada para iniciar el estudio sobre él, pues contiene una exhaustiva recopilación y sistematización de fuentes e información, en lo que se refiere a la historia de estas islas desde su descubrimiento hasta el siglo XIX.

Desde la óptica literaria, el libro es ameno y liviano, mezcla la historia con un relato ágil, descriptivo, narrativo, siguiendo una línea cronológica. Estas características no fueron exclusivas de esta obra, sino que era el sello de la escritura de Benjamín Vicuña Mackenna.

La obra fue donada por Eugenio Orrego Vicuña, fundador del Museo y está dedicada a la esposa de Vicuña Mackenna, Victoria Subercaseaux Vicuña.

Es un libro de gran tamaño: 834 páginas de 24 cm. de largo, estructuradas en treinta y nueve capítulos. Los cuatro primeros tratan sobre el descubrimiento del archipiélago, sus primeros exploradores, la toma de posesión por la Capitanía General de Chile.

Del quinto al décimo, Vicuña Mackenna relata la historia del archipiélago durante el dominio español, principalmente en lo referido al refugio de piratas y corsarios provenientes de Inglaterra y Holanda; la toma de posesión de la Isla por parte de los jesuitas y confirmar el carácter ficticio de la novela Robinson Crusoe, de Daniel Defoe.

Más adelante, el historiador se adentra en el estudio geográfico del archipiélago: topografía (cap. XI), flora (cap. XII) y fauna (cap. XIII).

Otros capítulos interesantes tienen que ver con la criminalidad y la utilización de la Isla como cárcel y destierro (cap. XVI, XXI, XXII, XXV y XXXII), tanto en la Colonia como en las primeras décadas del siglo XIX. Desde el capítulo XXVI en adelante, se relatan diferentes hitos históricos de Juan Fernández durante el siglo XIX.

En 1974 se publicó una edición facsimilar por Ediciones Universitarias de Valparaíso, lo que confirma que casi 100 años después de su publicación esta investigación conserva su relevancia.

A pesar que vivió sólo cincuenta y cinco años Benjamín Vicuña Mackenna es uno de los personajes más notables de la historia de Chile. Fue historiador, abogado, periodista, político liberal, diputado, Intendente de Santiago, candidato a la Presidencia de la República, representante diplomático del gobierno chileno, senador y bombero.

Sus obras completas, se encuentran en el Museo Benjamín Vicuña Mackenna, al igual que la de sus contemporáneos Francisco Bilbao, José Victorino Lastarria, Miguel Luis Amunátegui y Diego Barros Arana, entre otros.

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